En ocasiones la vida se vuelve dolorosa, en ocasiones no sabemos donde está el límite de nuestro cuerpo, en ocasione perdemos la referencia de nuestra consciencia. En ocasiones…

MARTIRIO

Maldito sea el destino

de períodos consentidos.

Maldita sea la vida

de convencionalismos repleta.

Maldigo al mundo

aborto de un dios meditabundo.

Maldigo la paloma

de la falsa paz sin alma.

Maldigo al errante vagabundo

perdido entre las sombras,

escapó de la vida sin contarme su secreto.

Maldeciré, mil veces, el sentido cotidiano

del devenir furtivo de mi alma,

agasajada con los frutos del trabajo.

¿Explotaré?

¿Podrá mi cuerpo aguntar tanta humillación?

¿Moriré?

Anhelo ser el errante vagabundo

de mi espíritu fugitivo;

no siendo nada para muchos

significando todo para pocos.

¡Espíritu vagabundo apodérate de mí!

Enséñame a ser nadie,

…entonces seré.

 

P.D: Bastante años después de escribir este poema sigo luchando.

 

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