Mundo

Raquíticas ofrendas

al sangrante ser,

descalabros de sabiduría

condenándonos a deprolables sentencias.

Quimera maquiavélica

a vueltas con el mundo.

Realidades tenebrosas

de un sangrante ser.

Sangre,

        luz,

            tinieblas,

espacio decorado

para la excentricidad oscura

de los seres pensantes.

¡Ser sangrante!

¡Cura tu herida!

Deja ya de sangrar,

tu sangre anega el escenario,

tu decoración inmensa

se tiñó de bermellón,

ante mí se extienden enormes cicatrices.

Venda tu corte

con la virtudes predicadas,

tu herida cicatrizará para siempre.

¡Ser sangrante!

¡Cura tu herida!

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