En ocasiones el mundo se nos muestra tras una densa niebla que oculta la verdadera realidad, aquella que solo algunos han conseguido ver.

Rojo y negro

Soledad y fuego

enraizados en culto divino.

Rojo y negro,

sangre y muerte;

espiral atribuida al mal,

perteneciente a no se qué

estupidez cognoscitiva,

nacida del toque plañidero

de unas campanas lejanas

en la ciudad de “Them”.

Tribulaciones místicas

brotadas de la… ¿demencia?

Quizás de la tremenda cordura

que abarca nuestras almas.

El lado oscuro y obsceno,

puede que natural y liviano.

Rojo y negro,

sangre y muerte.

Pan simbólico

compartido entre tú y ellos,

deglutido con afán,

agradable al olfato

áspero al paladar.

Rojo y negro,

vida y luz.

 

Me gustaría terminar con unos versos del William Blake

And it bears the fruit of Deceit,

rudy and sweet to eat;

and the Raven his nest has made

in its thickest shade.

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