Tras los velos, bajo la niebla, al cruzar las puertas se abren nuevas percepciones…

 

Sobre el resquicio opaco de los sueños

se abre suavemente,

velo caído,

la puerta de los muertos.

Sobre el quicio,

trágica,

recorre su camino

entre una tupida niebla

rota por los gemidos,

cruzada, sin más, por tu dolor.

Sin defensas penetras en mí,

vano sufrimiento perdido,

fluye languidamente

en el mar de la memoria.

 

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