Hoy voy a compartir un poema escrito hace mucho tiempo, la vena ecológica la podéis ver o no, en vosotros queda.

EOLO

 

 

Por la arteria de asfalto ya no yerran marionetas

sólo circula la negra brea del instinto;

Eolo y su aire abrasador abren las puertas

de piedra que ocultan los pesares del proscrito.

 

Mas la respiración asmática del ser-masa

lanza oscuras ráfagas allende el viajero,

transformándolo en muerta lobreguez tenebrosa

ansiosa de la sangre corrupta del cabrero.

 

Nunca más lavará las excrecencias del huido,

tan sólo las llevará de un lugar a otro, hará

de mensajero de la muerte alada, ángel caído,

sobre él la vida del proscrito nunca será.

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