Aparentemente son dos sonetos, pero creo que sólo se quedan en eso en la apariencia. Al final la única salvación contra la inercia son nuestras derivas…

INTOLERANCIA

Desecho en mil pedazos, transgredido

en el absoluto y eterno mar,

rodaré y rodaré, sin esperar

mas que al desesperado vagabundo.

Nunca alcanzaré el paraíso perdido;

sin tu amor y sin tu luz, iré a parar

al abismo del tiempo sin crear,

vacío como este nuestro mundo.

La desolación acecha mi alma,

anida ya en ella la incongruencia.

Me asfixio en este ardiente magma,

de él emana la pútrida fragancia,

desprendida en un momento de calma,

por vuestra sórdida intolerancia.

PESTE

Crecerá en ti como la peor plaga,

te envolverá con sus tentáculos

salados, se mostrará a sus pupilos

sedientos de áspera codicia humana.

El parásito devorará tu alma,

tus gélidos temores, tumefactos

por su presencia, apestarán a lodo,

 y en lo más profundo, se instalará

la pestilente sarna del difunto.

Morirás ahogado entre inmundicias,

excretadas por cada uno de tus poros.

El virus errante, cambiante, posó

su mano sobre tu ser, mientras te ofrecía

poder, codicia y eterno reposo.

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